No podía creerme que coincidiéramos, iba con ella, había echo caso de lo que un año atrás le había dicho, qué hiciera vida con ella, hacían tan buena pareja que me dolía, aunque ella todavía era menor, en cuanto cumpliera la mayoría de edad habría enlace. Eso hizo recordar que el mío era en un par de meses, ya estaban preparando todo para el gran enlace, las invitaciones estaban siendo mandadas ya a todos los reinos, sabia que se lo mandarían a todos, mis padres querían presumir de que su princesa ya se casaba; todos los días rezaba para que Edward no fuera a mi enlace, que tuviera otros asuntos y no pudiera asistir. El brazo de Mike por mi cintura me saco de mis pensamientos y vi que Edward y Ángela se dirigían a nosotros, no podía ser.
-Majestades-dijo Edward inclinadote y Ángela con él- quería felicitaros por su futuro enlace en unos meses, mi reino estará en su enlace apoyándoles en todo momento-beso mi mano, mientras su mirada me atravesaba todo el cuerpo.
-Muchas gracias, majestades-dijo Mike inclinándose y yo con el- es un placer poder contar con la presencia de vuestros reinos en mi enlace, con esta joven y preciosa princesa- sonreí ante sus palabras, para que Edward no notara nada y por detrás de ellos apareció su escudero, el chico del bosque que iba con él.
Me solté con cuidado del brazo de Mike y volví al puesto de telas, dejando a Edward, su escudero y Mike hablando, Ángela se vino conmigo al puesto de telas mirándolas sonriendo y acercándose a mi, hablándome casi en un susurro.
-Las telas se ven tan hermosas-dijo Ángela sonriendo- para un vestido para tu futuro enlace-me miro-¿Puedo preguntarte algo princesa?
-Claro y llámame Jane-dije sonriéndola, mirándola.
-¿Hay algo entre Edward y tu verdad?- dijo mirándome seriamente.
-No princesa, con su prometido yo no tengo nada-dije asustada, no podía permitir que nadie se enterara.
-No hace falta que me mientas Jane-dijo mirándome-llámame Ángela, os miráis con tanto amor, por lo menos Edward, te mira de unas maneras tan apasionadas.
Eso me hundió mas, su prometida se había dado cuenta de las miradas, yo intentaba no mirarla a la cara, para que mi cara no la gritase todo el amor que sentía por Edward, no podía permitirlo. Yo había cortado todo con Edward un año atrás y no podía volver a caer.
-Ángela de verdad, entre tu prometido y yo no hay nada-dije mirando a las telas- espero que nuestros reinos tenga una bonita amistad tras el enlace, nada mas.
Ángela sólo me sonrió en respuesta y seguimos mirando telas. Mike y Edward se acercaron hasta nosotras, y yo intenté no expresar ninguna emoción en mi cara al mirar a mi amado. Fijé la vista en el contenido del puesto, cuando Mike me abrazó por la cintura y me habló susurrando a mi oído.
- Hay una cosa que tengo ganas de hacer desde hace tiempo –me dijo mientras me volteaba dejándome bastante sorprendida. Se acercó a mí lentamente, pero con decisión, sin darme tiempo a reaccionar. Cuando sentí sus labios sobre los míos, los noté ásperos, y sobre todo, me resultaron asquerosos. Intenté apartarlo de mí, pero el interpretó mi gesto como de pasión y me agarró con más fuerza. Sin poder evitarlo, grandes lágrimas escaparon de mis ojos, por la pena que sentía en mi corazón, de no ser los labios que quería sentir sobre los míos…
Cuando por fin se apartó de mí, vio mis lágrimas y una sonrisa se puso en su rostro.
- ¿Son lágrimas de felicidad? –me dijo mientras sonreía mirando a su alrededor, orgulloso.
- Claro, señor –dije bajando mi cabeza, e intentando que no se me quebrara la voz - ¿de qué iban a ser, si no? –miré a mi alrededor y vi el rostro de Edward. Se veía tan triste, y su mirada me mostraba tanto dolor, que no pude evitar sollozar un poco más fuerte. Aparté mi mirada de él y volví a mirar a Mike.
- No me llames señor, Jane. No cuando en apenas unos meses te convertirás en mi esposa, haciéndome el hombre más feliz de todos los reinos. –Edward volvió a hacer un gesto de dolor cuando oyó estas palabras, pero decidí ignorarle para no causarme más dolor a mí misma. –Creo que deberíamos volver a casa, mi amor –me dijo mientras cogía mi mano con dulzura, invitándome a caminar a su lado – tus padres estarán preocupados, ya que estuvimos fuera más tiempo de lo habitual –miro a Edward y a Ángela, y les hizo un gesto de despedida con la cabeza. Yo sólo levanté mi mano en señal de adiós, sin atreverme ni siquiera a mirarles. Nos fuimos de allí, dirección a mi casa. No podía dejar en aquellos ojos verdes, en su mirada de dolor… y en las muchas ganas que tenía de dar media vuelta e ir a consolarle.
Edward
En cuanto se fueron decidí que era hora de irnos nosotros también. No podía estar allí más tiempo, necesitaba estar solo, en algún lugar tranquilo, para desahogarme. Subí junto con Ángela al carro que nos había traído hasta aquí, me senté y me puse a mirar por la ventana, sumido en mis pensamientos. Había vuelto a ver a Jane, aunque me arrepentía de ello. No podía evitar sentirme enojado cuando vi que se besaban. Yo quería ser el único que pudiese besar sus labios, quería gritarle al mundo que estaba enamorado de ella, y que ella era sólo mía. Pero no tenía caso, no era merecedor de su amor, ya me lo había hecho saber en mi última visita…
Me cogieron suavemente del brazo, sobresaltándome, ya que había olvidado que estaba acompañado. Ángela me miraba, preocupada.
- Es por Jane, ¿verdad? – yo negué con la cabeza. No quería que ella se preocupara por mí, y mucho menos que supiera los motivos que provocaban que estuviera así. – Edward, no me engañas, te conozco desde siempre, y sé que algo va mal con ella. En cuanto la miraste, supe que la querías…
¿Quererla? No, yo no sentía eso por Jane. No había palabra que se ni un poco al sentimiento que tenía por ella. Yo la amaba por encima de todo, antepondría mi felicidad a la suya… Nunca podría volver a amar a nadie como lo hacía con ella… Empecé a llorar sin poderlo evitar, no quería que se casara con Mike, y yo no quería casarme con Ángela. El destino era cruel y nos mantenía separados… Ángela me abrazó para consolarme, y yo solo lloré y lloré en sus brazos… Noté que me pensaban los párpados, y me dormí con la imagen del beso entre Jane y Mike en mi cabeza…
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