-Capitulo 23-Momento mágico y miles de sonrisas-

Nos quedamos en mi cama abrazados, nos quedamos dormidos y el ruido de la puerta, indicándonos que Charlie se había ido al trabajo, nos despertó de sobresalto; Edward puso cara de pánico como si nos hubiesen pillado y yo sonreí tranquila abrazándole; comencé a besarle delicadamente los labios y luego pase a su cuello, donde él me pego totalmente a él, nuestras manos jugaban en el cuerpo del otro y nuestros labios estaban pegados, haciéndoles posibles a nuestras lenguas entrelazarse; comenzamos a desvestirnos, era un momento único, había extrañado tanto el cuerpo de Edward que había perdido totalmente el control sobre mí misma, nuestros cuerpos se movían en un compas único y maravilloso, llegando los dos al clímax, quedándonos abrazados en mi cama sonriendo.
Pasaron algunas horas y Edward se vistió y se fue de mi casa, no queríamos que Charlie nos pillara y montara un numero, al irse Edward yo me metí en la ducha con una gran sonrisa, pensando en lo que había ocurrido en mi cama junto a Edward, salí de la ducha y me vestí y peine el pelo tranquilamente; al llegar la hora de comer Charlie volvió a casa, algo extraño la verdad, normalmente comía en la comisaria, termine de hacer la comida y estábamos comiendo y Charlie no hacía más que mirarme como si tuviese algo que decirme.
-Papa, me miras mucho la verdad, ¿tienes algo que decirme?-dije con una sonrisa.
-La verdad que si Bella, se que eres una chica demasiado responsable para tu edad y me lo has demostrado siempre, por lo que se voy a retirar el castigo, pero por favor, no vuelvas a darme otro susto así-dijo mi padre mirándome.
-Claro papa, lo siento mucho de verdad, no pretendía asustarte- me levante de la silla y le abrace sonriendo- eres genial y lo sabes, ¿verdad?
-Bella, ya no me hagas la pelota que no estás castigada-dijo sonriendo.
-te lo digo enserio no por peloteo-dije sin dejar de abrazarle.
Terminamos de comer, y él me ayudo a quitar la mesa y se volvió a ir al trabajo, yo sabía lo que tenía que hacer, tenía que llamar a Jake y hablar con él, no podía dejarlo más tiempo, no quería que sufriera, era mi amigo, o por lo menos lo había sido y uno muy importante. Le llame a casa y Esme muy amablemente me le paso.
-Jake, ¿podríamos quedar en 10 minutos en el parque? Me gustaría hablar contigo, es importante-dije con algo de temor, pero él acepto y salí hacia el parque.
Al llegar a él, Jake ya me estaba esperando en un banco sentado, se levanto abrazándome con una sonrisa.
-Bella, cuanto te echado de menos-dijo sinceramente y mi mundo se hundió.
-Jake, necesito que me escuches bien y espero que después de todo, podamos ser amigos-dije mirándole.
-Entonces, ya me imagino de que hemos venido hablar, al final te quedaste con él-dijo dolido-Bella no lo entiendo, él te engaño, te traiciono, se marcho y aun así le perdonas y yo que lo único que echo es apoyarte me das la patada, no lo entiendo-dijo comenzando a llorar.
-Jake, lo siento, pero ya te dije que le amaba y no puedo vivir sin él, por favor entiéndelo y perdóname-dije intentando abrazarle, pero él se alejo- tu eres mi amigo, mi mejor amigo, me has ayudado en mis peores momentos, siempre has estado ahí, pero no te amo-dije notando como mis ojos se humedecían.
-Bella, Ahora el que necesita tiempo, para pensar si puedo perdonarte, soy yo-dijo levantándose del banco- espero que lo entiendas y sea cual sea mi decisión, nunca olvides que te quiero- después de eso dio media vuelta marchándose del parque y dejándome allí sola, llorando, totalmente desolada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario