Emma me movía para que reaccionara, creo que si hubiera sido humana me hubiese desmayado, dios embarazada, no, no podía ser, Marc y yo padres…no; Emma seguía sonriendo, se la notaba feliz, por su noticia y por la mía, pero yo… yo no me alegraba de estar embarazada, eso significaría que tendría que enfrentarme a Marc y decírselo o criar a mi hijo sola.
-Emma no quiero que digas nada de las sospechas, no al menos de que este segura de que es verdad-la dije mirándola suplicante.
Los días pasaban, Emma y yo estábamos comprando miles de cosas para su boda, entusiasmadas, ya tenía su vestido encargado, era precioso, se vería preciosa en ese día, yo también había comprado el mío, iba a ser la dama de honor y eso me hacia una gran ilusión; Emma hablaba sobre mi estado, algo mas afirmado, por la abultada barriguita que ya se dejaba notar, crecía con rapidez y temía que Marc el día de la boda lo notara y preguntara, no sabía que le iba a contar ni si le diría la verdad.
Ya estaba todo preparado, apenas quedaba una semana para el gran día de Emma y Peter; Emma dejaba ver día tras día sus nervios; una tarde habíamos quedado en el bosque Emma, Peter y yo, aunque estaba segura de que Marc también vendría, porque querían hablar sobre la boda, después de un mes y medio nos íbamos a encontrar de nuevo y yo debía ponerme ropa algo holgada para que mi barriguita no se notara, sabía que Emma no le había dicho nada a Peter para que él no le dijese nada a Marc, a lo que no se lo pude ocultar fue a mis abuelos, que notaba como mi estilo de vestir había cambiado y alguna vez me habían visto la barriga, pero no habían dicho nada, impacientes de que lo hiciera yo.
Al llegar al bosque con Emma, Peter y Marc ya nos estaban esperando, Peter recibió con un cálido beso a Emma y Marc desvió su mirada al suelo, ni siquiera quiso mirarme, en parte le comprendía y lo agradecía, no quería que el viera como estaba vestida y sospechara; pero unos pasos y ruidos nos hizo ponernos en fila unos al lado de otros, esperando al que provocaba esos ruidos; apareció un chico, alto, musculoso, con una sonrisa prominente y olía a perro, mire a los tres, ellos le gruñían, por lo que me supuse que ya se conocían, yo en cambio no sabía quién era ni de quien se trataba.
-Veo que os habéis vuelto a unir, Peter he de decir que has pillado una buena loba y tu, como lo diría, eres demasiado blando, volver con ella después de estar conmigo, es algo muy bajo- dijo el desconocido sonriendo-mmm y veo nuevos amiguitos, y mm no son licántropos, sino vampiros, uniéndose con el enemigo, interesante…
-Eso es mentira, yo no estuve contigo, no vengas contando cosas que no son ciertas, para intentar separarnos de nuevo, porque esta vez no lo conseguirás, porque nos amamos e incluso nos vamos a casar- dijo Emma mirándolo con enfado.
-¿Te volviste una mentirosa Emma? No decías eso cuando estábamos en la cama juntos- dijo sonriendo el desconocido, recorriendo su mirada por todos y parándose en mi- aunque ahora mismo, me da igual lo que hagas, me gusta tu amiga la vampirita, en su estado, será un juego divertido.
-A ella no la metas, David, esto es entre tú y yo, los demás se pueden ir- dijo Emma saliendo en mi defensa.
-Emma, no hace falta que me defiendas, se hacerlo yo sola y mas con un patético licántropo, que se cree dios- dije sonriendo irónicamente- en mi estado soy mucho más fuerte que tu- dije acercándome a él y saltando sobre él, enfurecida y con ganas de lucha-acabare contigo patético perro.
La lucha era cada vez más dura, y toda la había empezado yo, sabía que no debía meterme en mi estado, pero no quería que ninguno de ellos resultara herido, Peter y Emma debían casarse y ser felices y Marc, mi querido Marc, no dejaría que le pasara nada, pero consiguió apoderarse de mí, colocándome de rodillas delante de ellos, agarrando mi cuello, mis lagrimas empezaron a florecer.
-David, suéltala, a ella no la hagas nada, por favor, está embarazada- dijo Emma mirándonos- cógeme a mí en su lugar, mátame a mi si lo deseas, pero a ella no la hagas nada.
-¿Embarazada?-dijo Marc sin dejar de mirarme-¿Cuándo pensabas contármelo Charlotte?
-Oh que bonito chicos, menuda novela tenéis aquí montada, con drama y todo, ¿será tu hijo vampirito el que estoy a punto de asesinar?-dijo David sin soltar mi cuello, riendo divertido- es una pena que nunca lo vayas a saber, porque acabare con ellos-dijo mirando a Emma, Peter y Marc desafiante-tu propuesta no está mal Emma, pero ya tendré tiempo de acabar contigo, con tu amorcito y su amiguito-me levanto al aire y me lanzo con fuerza hacia un árbol golpeándome con él y después caí encima de una pierda, notando un gran dolor.
Oí miles de gruñidos a mi alrededor, golpes secos, desgarros, olía a sangre, y yo no podía moverme, me sentía débil, sin fuerzas, luchaba con seguir con los ojos abiertos, por mi bebe y el de Marc, por nuestro hijo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario