-¿Cómo que mi madre ha fallecido en un accidente de coche? No puede ser-dije histérica al policía que me estaba llamando-no puede ser-seguía diciendo sin poder creérmelo.
Me hicieron ir a identificar al cadáver para asegurarse de que en verdad era mi madre, no tenía a nadie en estos momentos aquí en Phoenix para que me apoyase, tenía que ir sola, no sería capaz de hacerlo, ya notaba como me faltaban las fuerza incluso para caminar, fui al centro forense, donde un policía me esperaba en la puerta.
-¿Isabella Swan?-dijo amablemente.
-Sí, soy yo-dije mirando al suelo y le seguí adentro, donde me metió a una sala.
-¿Se encuentra preparada para verlo?
-¿Crees que alguien lo estaría?-dije sinceramente-hagámoslo de una vez, por favor.
Levanto la sabana, dejándome ver a mi madre, demacrada por las heridas, yo solo pude sentir nauseas y tuve que salir corriendo de allí e irme al baño a vomitar, al salir del baño estaba en agente esperándome con cara de preocupación.
-¿se encuentra bien?-dijo agarrándome dulcemente del hombro-se que es una situación difícil, pero necesitábamos su confirmación.
-Claro que no me encuentro bien, me llaman esta mañana diciéndome que mi madre ha muerto a causa de un accidente de coche y por la tarde tengo que venir a ver su cadáver para confirmarles si es ella-dije teniendo un ataque de histeria-no puedo estar bien, pero si es ella, es lo que necesitaban una confirmación, pues ya la tienen.
-Perdónanos de verdad-dijo con pena-pero es nuestra obligación seguir el protocolo, además eres menor de edad y sola no puedes quedarte, hemos estado investigando y su padre reside en Forks donde es agente de policía-dijo mirándome-deberá irse allí y vivir con él, ahora él tiene su custodia.
-¿Volver a Forks? ¿Con mi padre?-dije cayéndome al suelo, ya lo que me faltaba, mi peor pesadilla, volver allí, mi padre nunca me había tenido afecto y tener que vivir con él lo hacía más complicado todavía.
-¿Sucede algo Señorita Swan?-dijo agachándose el agente-¿su padre le ha causado algún daño físico o psicológico?
-No, para nada, no sucede nada señor agente-me levante como pude-está bien, comprare el billete y mañana mismo iré a Forks-dije convencida de mis palabras, necesitaba ser fuerte y no hundirme, a mi madre no la hubiese gustado verme tan abatida por lo sucedido.
Me fui al aeropuerto a por el billete y volví a casa, mire todo, las fotos de mi madre, las cuales cogí y me las subí a mi cuarto, echándome en la cama llorando abrazada a ellas, la casa se quedaría para cuando fuera mayor de edad y pudiese vivir en ella, era herencia de mi madre, no pegue ojo en toda la noche, solo hacía que ver el cadáver de mi madre cada vez que intentaba cerrar los ojos; por la mañana me di una ducha fría para intentar espabilarme, me vestí, cogí mis maletas y me dirigí al aeropuerto, donde me monte en el avión que me llevaba de nuevo al infierno.
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