Me senté en el sofá al lado de Marc, ante la atenta mirada de mis abuelos, allí sentada me sentía segura, pero en mi interior crecía una tremenda angustia sin saber porque, tenía el presentimiento de que algo horrible iba a suceder.
Mis abuelos solo hacían que intercambiarse miradas entre sí, haciendo que el silencio fuera más horrible todavía, me ponía nerviosa y no quería que la verdadera fiera que llevaba dentro saliera por mi nerviosismo, notaba como la mano de Marc me intentaba dar confianza, pero el silencio seguía y cada vez era peor.
-Abuelos, os echado de menos, tanto, no sabéis cuanto-dije para romper aquel horrible silencio-siento haberos preocupado.
-Charlotte, a tu abuela y a mi casi nos da un infarto-dijo mi abuelo con rudeza-tenias que habernos avisado, podría haberte pasado algo.
-Abuelo, mírame estoy bien y muy feliz junto a Marc-les dije sonriendo y sin soltar la mano de Marc-me despiste por la marcha de Emma que me dejo sorprendida y algo decaída-dije sin apartar la mirada de mis abuelos.
Cada vez los silencios eran más prolongados e intensos, me despedí de ellos con un abrazo caluroso pero con temor de poder atacarles, notaba como la sed volvía a mi poco a poco; salimos de la casa Marc y yo con calma, agarrados de la mano, enamorados como el primer día, fuimos hacia el bosque donde los dos nos dispusimos a cazar para así hacer desaparecer nuestra sed, nuestras ropas estaña algo sucias de tierras más que de sangre, aun así la gente se alarmaría si nos viera así vestidos, por lo que nos dirigimos de nuevo a casa de mis abuelos, entrando por la ventana hacia mi cuarto, donde me cambie rápidamente de ropa y salí de nuevo por la ventana sin que mis abuelos se enteraran de mi nueva visita. Fuimos a casa de Marc donde nos aseguramos que sus padres aun no habían regresado y entramos para que él se cambiara, al bajar nos quedamos en su salón, hablando de que lo mejor sería que viviéramos juntos, para no poner en peligro a nadie de nuestras familias, trabajaríamos como una persona humana mas, para poder costearnos los gastos del piso al que nos mudáramos; en ese mismo día nos pusimos a buscar piso y rápidamente uno nos satisfacio, estaba cerca del bosque y además no era caro, teníamos algo de ahorros con el que pagaríamos los primeros meses, él iba a pedir trabajo a su padre y yo miraría en alguna tienda en Windsor para poder empezar con nuestra vida juntos.
Los días pasaban y cada vez estábamos mas unidos y enamorados, las iban las cosas nos iban genial y además nadie sospechaba de que éramos en realidad, ya que nos habían conocido como humanos, sabían que algo en nosotros había cambiado pero en verdad no sabían que era, por lo que nos daba una tremenda ventaja para seguir con nuestra farsa delante de ellos, solo cuando llegábamos a casa o estábamos en el bosque cazando éramos nosotros mismos, unas fieras salvajes.
Uno de los días que estábamos en el bosque oímos ruidos a nuestro alrededor, por lo que nos pusimos a la defensiva por si alguien venia atacarnos, pero lo que vimos nos dejo helados, Peter y Emma aparecieron detrás de unos árboles mirándonos y sonriéndonos, por fin había vuelto, salí corriendo hacia Emma para poder abrazarla, pero su olor me freno, haciendo que mis colmillos asomaran y un gruñido intenso la alertara de mi próximo ataque hacia ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario