El día paso rápido creo que demasiado, me supo a poco mi primer aniversario junto a Edward, aunque la cena que me preparo en su casa, quedo exquisita y a la vez romántica, con velas, aunque el postre fue mejor, una ducha juntos rodeados de pétalos de rosas rojas y de ahí a la cama donde por fin nos fusionamos en cuerpo y alma y donde perdí mi virginidad, junto a la persona que amaba, me llevo a casa después de aquel día mágico, donde nos despedimos con un beso dulce. Entré en casa con una sonrisa enorme y un saludo animado y alegre como poco antes me habían visto en mi casa, pero mi padre tuvo que romper el encanto que tenia en ese momento y ese día.
-¿no crees que llevas un poco tarde Bella?-dijo mi padre mirándome seriamente-me parece genial que quieras estar con ese, pero en esta casa se respetan los horarios.
-Lo se y lo siento, no pretendía incomodaros llegando tarde-baje la mirada triste- no me di cuenta de la hora que era, de verdad.
-no me valen tus excusas Bella, quiero más respeto hacia nosotros- dijo mi padre cada vez más serio y levantándose de la silla.
-Para Charlie, Bella se disculpo por el retraso, dejemos el tema de una vez- salto mi madre defendiéndome del enfado de mi padre.
Me di la vuelta con lágrimas en los ojos subiendo a mi cuarto, donde comencé a oír a mis padres discutir, cada vez más fuerte y más enfadados, todo era por mi culpa, me odiaba por ello.
-No sé a qué viene ese comportamiento con Bella, desde que empezó con Edward has empeorado tu comportamiento con ella, antes eras severo, pero ahora eres un ogro con ella-dijo mi madre intentando sonar tranquila-es tu hija deberías quererla y cuidarla.
-Lo hago Renee, aunque no te lo creas, es lo que hago, ese tal Edward no me gusta para mi hija, se que la va hacer daño y no quiero que mi pequeña sufra-dijo mi padre subiendo la voz- además Bella tiene que aprender que la vida no es fácil, que nadie te regala nada.
-Con tu comportamiento no la enseñas eso sino a darse cuenta que su padre no la quiere-dijo mi madre enfadada-nunca estas con nosotras, te encierras en tu trabajo dejándonos en un segundo plano.
Seguí oyendo gritos, enfados, cosas que se echaban en cara dejando aparte mi tema, mis lágrimas no dejaban de salir sin control de mis ojos, creo que eran las cuatro de la mañana cuando por fin conseguí dormirme, despertándome al día siguiente con unas prominentes ojeras que hacían que se notara mi falta de sueño, me di una ducha para espabilarme y me puse un vaquero con un suéter blanco y mis deportivas, baje las escaleras temiendo encontrarme con Charlie, no quería otro espectáculo como el de la noche anterior, pero como de costumbre ya no estaba y mi madre tampoco eso si que era raro, encontré una nota encima de la encimera.
“Bella Sali a dar una vuelta necesito aire puro y pensar, lo siento”
Me quede pensando en la nota, era demasiado extraño y eso me hizo preocuparme, algo estaba pasando a mis espaldas y yo no me daba ni cuenta, no quise desayunar anda, Salí de casa directamente sin esperar el toque de Edward, en la calle hacia sol, pero venia una pequeña brisa que hacía que mis pulmones se liberaran de todo el veneno que sentía mi corazón por lo sucedido anoche. Vi aparecer el coche de Edward y en mi cara se ilumino una sonrisa sincera, entre en el coche dando los buenos días a Edward besando sus labios.
-¿Mi amor estas bien? Tienes unas ojeras horribles-dijo mirándome preocupado.
-Si no es nada mi amor, no quiero preocuparte- dije bajando la mirada- en casa las cosas no van demasiado bien solo es eso.
-¿solo es eso? Bella me preocupa el verte así y no saber porque es, siento impotencia por no poder ayudarte cuando me necesitas, cuéntamelo por favor-dijo agarrando mi mano cariñosamente.
-Mis padres anoche discutieron muy fuerte, creo que nunca les había escuchado decirse esas cosas, todo empezó porque anoche llegue un poco tarde a casa y mi padre empezó atacarme con la impuntualidad y mi relación contigo, mi madre salió a mi defensa y comenzaron la pelea- mis ojos empezaron a desbordar lagrimas de dolor y culpabilidad- todo es culpa mía- dije apenas sin aire- si hubiese llegado a mi hora nada habría ocurrido.
Edward me animo hasta que mis lagrimas dejaron de salir y salió de mi labios una sonrisa tímida aunque sincera; pero llego mi mayor temor, la noche, mis padres en casa, y yo volvía allí.
Entre en mi casa y mis padres estaban en el salón, sentados cada uno en un sofá y apenas se miraban, algo iba mal, muy mal.
-bella te estábamos esperando-dijo mi madre con voz triste-siéntate por favor, es algo importante.
Me senté en el sofá mirándoles a ambos con temor de lo que pudiesen decirme, mi madre fue la que empezó hablar y lo que oí cambio mi vida radicalmente.
-Bella tu padre y yo hemos llegado al acuerdo de que lo mejor para esta familia es que nos divorciemos, él se quedara con esta casa y nosotras nos mudaremos fuera de Forks-dijo mi madre derramando lagrimas, me levante y la abrace intentando consolar su llanto, él cual me estaba matando por dentro.
-¿Divorciaros? ¿Irnos de aquí?-dije sin dejar de abrazar a mi madre-mama aquí esta Edward, Alice, toda mi vida, no puedo irme-dije soltando a mi madre y corriendo a mi cuarto.
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