Allí me vi en el avión junto a mi madre, dejando toda mi vida tras de mí, mi mejor amiga, mi novio….todo a lo que extrañaría mas que a mi vida, pero sabía que el verme triste a mi madre la destrozaría, por lo que intente demostrarle un entusiasmo que no sentía dentro de mí, llegamos a nuestro nuevo hogar, Phoenix, la casa era verdaderamente bonita y amplia para las dos, además de hacer un calor desconocido para mí en aquel lugar, subí al que sería mi cuarto y deje mis maletas, bajando de nuevo al salón donde estaba mi madre.
-Mama, me gustaría ir a Forks de visita, extraño mucho Alice y Edward-dije poniendo un pequeño puchero-me gustaría darles una sorpresa, se que acabamos de llegar, pero fue tan rápida y corta nuestra despedida, que me supo a poco-dije mirándola sinceramente.
-De acuerdo, Bella, se que estas triste por nuestra marcha aunque intentes disimularlo, sé que esto es demasiado duro para ti-me abrazo-por lo que mañana comprare el billete para que puedas ir a verlos.
Subí mas sonriente a mi cuarto, no se esperaban que apareciera de nuevo en Forks aunque fuera un visita exprés ya que me volvería a Phoenix al día siguiente, pero algo era el poder ir a verles, el dar un caluroso abrazo Alice y un beso a Edward; desempaque todas mis cosas dejando solo unas pocas fuera para al día siguiente llevarme en una mochila a Forks.
Baje a ver toda la casa entera, se la veía bonita, muy bonita, mi madre siempre había tenido buen gusto la verdad y mas para este tipo de cosas, aunque en poco tiempo había conseguido la casa, tampoco sabía cómo íbamos a vivir, mi madre y yo acabábamos de llegar aquí y no teníamos a nadie, ni siquiera trabajo, ni clases, la voz de mi madre me saco de mis ensoñaciones.
-Bella cariño, tenemos algún dinero ahorrado, más algo que me dio tu padre, para tu sustento alimenticio, pero con eso no podemos vivir, voy a salir a buscar trabajo por Phoenix, no creo que tarde mucho en volver-dijo mi madre sin perder la sonrisa.
-De acuerdo mama, aquí te esperare, hasta que vuelvas-dije abrazándola y dándola un beso en la mejilla, viendo cómo salía por la puerta.
Subí a coger el móvil, llamando Alice, para ver que tal estaba, pero sin decirla que nada de mi visita de mañana, no recibí respuesta, por lo que llame a Edward haber que me decía él, pero tampoco recibí respuesta, eso me comenzó a extrañar; me acababa de marchar de Forks, ¿y ya me habían olvidado? No podía ser, algo habría pasado, aunque eso en vez de tranquilizarme, me puso más nerviosa, decidí salir al pequeño jardín que tenia la casa a despejarme; notaba como el sol rozaba mi piel; me desperté bruscamente cuando empecé a notar una pequeña brisa fría, el sol ya se había ido, me había quedado dormida, entre en casa mirando si había vuelto mi madre, pero no la encontré, así que me puse hacer la cena para cuando ella llegara; justo estaba terminando de hacer la cena cuando oí las llaves en la puerta y vi a mi madre entrando con una sonrisa.
-Bella, me costó pero tengo trabajo, no es el mejor, pero nos valdrá para vivir-dijo mi madre acercándose a la cocina-es en una cafetería como camarera, echare muchas horas y apenas estaremos juntas pero, necesitamos dinero-dijo mirando la cena-hiciste la cena Bella, muchas gracias, vengo con mucha hambre.
-Mama no te preocupes por el trabajo, mañana yo también buscare para poder ayudarte con el gasto de la casa-dije abrazándola-sabes que me gusta cocinar y como vi que tardabas, me puse hacerla yo.
Terminamos de cenar, recogimos la mesa, fregamos los platos y me subí a mi cuarto, para poder dormir y estar al día siguiente descansada para el viaje que me esperaba, ¿les gustaría la sorpresa de mi visita o seria yo quien me llevara la sorpresa al volver?
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