Pasaban los días y Gabriel ni siquiera me miraba a la cara, seguía pensando que era una loca que le había mentido, pero sabía que dentro de él, sentía la sed, la necesidad de morder a alguien, mi mayor temor es que le descubrieran y también vinieran a por mi, me matarían, o a lo mejor les llevaría a Marc, mi cuerpo se estremeció al pensar esa idea, estúpida de mi, todavía le amaba y no quería que le ocurriese nada.
Pasada una semana Gabriel dejo de aparecer por el trabajo, mis nervios florecieron, entorpeciéndome en todo lo que hacía, le habían llamado a casa, incluso se habían presentado en ella pero no había noticias ni rastros de él, se había esfumado totalmente, eso me preocupaba mucho más que el tener noticias, no sabía dónde podía haberse ido ni el que estaría buscando. Al llegar a casa, puse la televisión intentando despejarme pero lo que veían mis ojos, hicieron que temblara mas, era en Windsor, habían asesinado a un matrimonio, eran las marcas extrañas y estaban buscando pistas de que podía ser, Marc, era Marc, salía al fondo desolado, era su casa, sus padres, me levante del sofá rápidamente, cogiendo algunas de mis cosas, haciendo la maleta hacia el aeropuerto, cogí el primer vuelo que me llevara a Windsor, de nuevo a mi…..de nuevo aquel lugar.
Al bajarme del avión, me dirigí rápidamente a la casa de Marc, allí se encontraba junto a Peter y Emma, que intentaba darle apoyo, tenía muy mal aspecto, peor que cuando me marche a España y vino a buscarme…..deje mi maleta en el suelo y me acerque a él abrazándole, sé que no me esperaba, lo note en su rigidez al notar el abrazo.
-Charlotte, oh Charlotte, estas aquí-dijo entre lagrimas correspondiendo a mi abrazo-les han asesinado, ¿Qué voy hacer ahora?
-Marc tranquilo, estoy aquí-dije sin apartarme- no te voy a dejar, no te dejare, te lo juro-le di un beso en la mejilla dándole mi apoyo.
Cuando vi que estaba algo más tranquilo me aparte, me fije en las caras de sorpresa de Emma y Peter, sabía que se preguntaban porque estaba allí y como me había enterado, pero no tenía ganas de explicaciones y menos a ella, a la cual la dirigí una mirada asesina, ella y su maldito regreso habían estropeado todo.
La policía hablaba con Marc, mientras yo me encontraba al lado de Emma y Peter, que no dejaban de mirarme, me sentía incomoda, demasiado incomoda, ya no me sentía entre amigos sino mas bien…entre…enemigos….enemigos letales, esos mismos que aprovecharían cualquier despiste para matarme.
Me despedí de Marc y me marche a casa de mis abuelos, al oír la puerta se dirigieron a ella, alarmados, se habían enterado de la noticia de los padres de Marc y ahora mi regreso, era extraño, les sonreí tranquilamente intentando tranquilizarles, me vinieron ambos a abrazarme, sonriendo.
-Regresaste hijita-dijo mi abuela sin soltarme- te extrañábamos, la casa no era lo mismo sin ti, estábamos menos alborotada-dijo sonriendo-
-Abuela, os echado de menos, no sabéis cuanto-dije abrazándoles- volví al enterarme de la noticia de los padres de Marc, pensé en vosotros al instante, no soportaría que os pasara nada-dije preocupada-por favor tener cuidado y no invitéis a entrar a nadie a casa, por favor.
Se quedaron algo alarmados, pero prefería verles asustados a muertos, subí la maleta a mi cuarto, dejándola tirada y entrando al baño, comencé a darme una ducha, notaba como el agua caía por mi cuerpo, intentando tranquilizarme y prepararme para un ataque, lo sentía, lo notaba, sería un ataque inminente.
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