-Capitulo 21-Susto con recompensa-

Por más que luchaba por mantenerles abiertos, mis fuerzas me fallaban, quería seguir luchando, ya no por mi sino por mi hijo, pero no sabía cuánto más iba aguantar; seguía oyendo mucho ruido, golpes secos que me producían escalofríos, yo había comenzado esa lucha y ahora eran ellos los que luchaban y yo estaba aquí tirada, luchando solamente por sobrevivir: mi vista cada vez se nublaba mas hasta que por fin cerré mis ojos vencida por la vida y el dolor.

Deje de oír ruidos, debía estar muerta, no, mi hijo habría muerto conmigo, eso si que no podía ser, pero unos brazos me agarraron, me sujetaron, abrazándome, sus lagrimas caían en mi cara, ¿eso significaba que si estaba muerta? ¿Entonces como podía sentir todo aquello? Las cenizas nunca podrían sentirlo, los brazos me sujetaban y me pegaban a su cuerpo, sus lágrimas seguían mojando mi cara y solo oí sollozos, diferentes sollozos, eran ellos, no estaba muerta, aun no; luche contra esa oscuridad que me rodeaba, deseaba hablarles, abrazarles, sonreír porque mi pequeño aun estuviese vivo, seguí luchando, hasta que poco a poco pude abrir los ojos, mirarles, sonreírles levemente e incluso hablarles.

-Chicos, siento…siento mucho lo que os hecho pasar, por mi culpa casi morimos todos, soy una estúpida- vi que los brazos que me sujetaban eran de Marc y las lagrimas que habían mojado mi cara también pertenecían a él.

-Charlotte, estás loca, casi te mata- me miro Emma llorando- pensamos que os habíamos perdido- toco mi barriguita con una sonrisa- me gustaría conocer a mi sobrino, así que a partir de ahora la madre se va a cuidar y con ella el bebe- sonrió leve- ¿De acuerdo?- asentí con la cabeza y sonreí, feliz de verles, de saber que seguía aquí junto a ellos.

Me ayudaron a levantarme, agarrando sobretodo Marc, que no me había dicho nada, tendría que explicarle lo del embarazo y porque no le había comentado nada, llegamos a casa de Marc, donde entramos los cuatro tranquilamente; agarre a Marc de la mano, sonriendo levemente y alejándole para hablar solo los dos.

-Marc, se que estas enfadado conmigo por no haberte dicho nada-dije mirándole- pero…el miedo pudo conmigo.

-¿Miedo? ¿De qué Charlotte? Estas esperando a mi hijo- me miro-¿Por qué es mío o no?- dijo mirándome con seriedad.

-¿Acaso debes preguntar eso?- le mire casi con lagrimas en los ojos- la última vez que nos vimos, ahí es donde esta nueva vida comenzó-toque mi tripa- si es tu hijo.

-¿Por qué no me lo dijiste? ¿Porque intentabas ocultármelo?- dijo Marc mirándome con pena.

-Al principio no estaba muy segura, la verdad que no me esperaba que sucediera- le mire- después según pasaban los días, mi tripa crecía y se abultaba mas, pero al estar alejados, no sabía cómo reaccionarias, no quería otro rechazo de tu parte.

-¿Pero cómo voy a rechazar a mi propio hijo? Si, estábamos separados, pero porque tu no me quisiste dar una oportunidad hace un mes atrás, me dejaste en mi cama tumbado sin comprender del todo, que había pasado o si había vuelto a estropearlo con algo- me miro- me estado castigando desde entonces, porque te amo, te amado siempre y aunque nos a tocado luchar y pasar por muchas situaciones complicadas, en mi caso solo han conseguido fortalecer lo que siento por ti.

-Yo, yo…-dios notaba mis mejillas húmedas por las lagrimas que estaba derramando, por cada palabra que me había dicho Marc, le amaba y estaba cansada de no ser feliz, lo haría por nuestro hijo y por mí, por ser feliz- yo también te amo, nunca deje de hacerlo y deseo tanto ser feliz junto a ti, que siento miedo de que solo sea un bonito sueño- pero no pude continuar los labios de Marc, me callaron, demostrándome que todo nuestro amor, seguía ahí, más fuerte que nunca y en el que ya nada ni nadie podría estropearle.


No hay comentarios:

Publicar un comentario