-Capitulo 4-Conociendo mi nuevo hogar-

No sabía muy bien a dónde dirigirme ni cómo iba a vivir, recuerdos de mi antigua marcha vinieron a mi cabeza y con ellos todos los problemas que nos había ocasionado mi marcha, pero no me preocupaba, ya no era humana sino una vampira que se podía defender sola.

Cogí un vuelo dirigiéndome a Holanda, Ámsterdam era un buen lugar para comenzar mi nueva vida, mi primer día allí fue caótico no sabía ni por donde moverme ni por dónde empezar, comencé andar por todos los centros comerciales y las tiendas buscando trabajo, lo conseguí bastante rápido ya que al haber trabajado ya en una tienda de ropa en España, tenia criterio suficiente para trabajar en una de allí; con mis pocos ahorros pague la renta del primer mes del piso que había alquilado.

Los días se pasaban rápido, entre lo que se podía considerar rápido, ya que no conocía a nadie y los horarios de allí eran distintos a los de Windsor y España, las comidas y cenas eran demasiado temprano, pero debía acostumbrarme a todo ello, ya que ese era mi nuevo hogar. En la tienda el trabajo era parado aunque había muchísimo turista y eso hacía que en el trabajo no tuviera tiempo para pensar en nada ni me daba tiempo a extrañar nada de mi antigua vida, los compañeros eran increíbles y me ayudaban siempre que podían, allí eran todos tan amables…..seria por el lugar o las costumbres.

Un día los compañeros del trabajo dijeron de ir a tomar algo al salir del trabajo, la verdad que salíamos a las 6 y era una buena hora para salir a tomar algo, así por lo menos no me metería a mi casa, encerrada sola en esas cuatro paredes que me ahogaban cada día mas, me llevaron a bares preciosos y aunque allí las cosas eran bastantes caras, los salarios compensaban, estuvimos cuatro horas por ahí, al final acabamos cenando una hamburguesa en uno de los bares y hablando decidieron llevarme de guía turística por Ámsterdam y así enseñarme la ciudad y los sitios más significativos de allí; nos despedimos y quedamos al día siguiente en la puerta de la tienda a las 8 de la mañana, me marche a mi casa, poniéndome el pijama, activándola la alarma y metiéndome a la cama a descansar, para estar descansada al día siguiente.

Sonó mi despertador, levantándome, dándome una ducha caliente y vistiéndome, me puse cómoda ya que sabía que íbamos a caminar por la ciudad, salí de casa y me fui a la puerta de la tienda donde ya estaban todos esperándome para empezar la guía turística.

-¿Estas preparada Charlotte para caminar?-dijo Gabriel, mi compañero.

-Claro, empecemos-dije con una sonrisa y comenzando andar.

Las calles eran estrechas, las casas altas y algo torcidas, eso me hizo gracia ya que parecían poco estables, pero sin saber como lo eran, llegamos al museo de Van Gogh, precioso, un museo enorme, con miles de reliquias en cuadros perfectos, me sentía emocionada por disfrutar de todo esto, estuvimos buena parte de la mañana allí metidos disfrutando de los cuadros, ellos me iban explicando bastantes de los que había, por lo que me gusto mucho mas la visita, al salir del museo, nos dirigimos a ver la casa de Anna Frank, esa me fascino, ver como habían vivido tantas personas escondidas durante tanto tiempo, en una casa con aquellas escaleras tan empinadas, con tan poca luz, y ese espacio casi insufrible cuando se está encerrado.

Paramos a comer, en un pequeño restaurante, para poder comer algo y también descansar dado a que habíamos andado bastante para ver esos dos lugares, la guía me estaba pareciendo una maravilla, ya que me explicaban cada cosa a la perfección y los lugares que me habían mostrado tenían tanta cultura e historia que era increíble. Al terminar de comer nos dirigimos al museo de la Heineken, reí, porque eso no me aprecio cultura si no mas una diversión, pero aun así me parecía una buena idea, yo bebería cerveza, pero sin saborearla como lo harían ellos, pensar eso me dio algo de sed, y temor por poderles hacer daño, no quería alimentarme con ellos, ni con ningún humano, tendría que buscar algún animal, no sabía muy bien donde; al entrar a la fábrica de Heineken deje de pensar en ello centrándome en la visita, la cual estuvo divertida y entretenida, era algo diferente y eso me gusto, al salir de allí fuimos a nuestra ultimo visita por el día de hoy, el museo de Rembrandt, no me gusto demasiado comparado con el museo de Van Gogh, pero estuvo también interesante, aunque no había demasiados cuadros de este artista, fue algo nuevo.

Acabamos agotados, había sido un día largo y demasiado agotador con tanto paseo y tanta visita turística a los sitios, pero aun doliéndome los pies de caminar y notar como mi cuerpo estaba agotado, seguía sonriendo y animada, ya que hacia tanto que no sentía que encajaba a la perfección con aquellas personas, aunque acababa de conocerlas, me habían aceptado como una más, sintiendo realmente que este era mi nuevo hogar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario